El primer intento para establecer vida en Aiyé.


Conforme a las leyes y reglamento antes mencionado, Olódùmarè desarrollo un plan para mandar a todas las divinidades a la tierra simultáneamente pero sin avisarles de antemano. Por lo tanto una mañana Olódùmarè le mando hablar a Arugba para que fuera a la casa de cada divinidad y los invitara a presentarse en el Palacio de Òrun la siguiente mañana para un trabajo especial.

Arugba salió muy temprano por la mañana, mientras tanto Olódùmarè había equipado una habitación con diferentes implementos con los cuales él esperaba pudieran llevar a cabo su trabajo las divinidades. El mensaje que les entregaba Arugba era claro: Mi padre me ha mandado a invitarte a que te prepares para un trabajo especial mañana por la mañana.

Debes prepararte para salir en la misión divina inmediatamente después de recibir este mensaje y no deberás regresar a tu casa. La mayoría de las divinidades tomaron el mensaje literalmente y no se molestaron en preguntar a sus guardianes o consejeros como prepararse para la misión que Olódùmarè les tenia preparada. Arugba visito las casas de las divinidades por orden de mayor a menor, lo cual significa que Òrúnmìlà, el más joven de las divinidades fue visitado hasta lo último.

Mientras tanto, Òrúnmìlà que tenia el habito de registrarse cada mañana, fue aconsejado por Ifá de preparar una comida en anticipación de una visita que se presentaría en su casa. Para cuando Arugba se presento en la casa de Òrúnmìlà ya era tarde. Arugba no había comido nada durante todo el día, antes de que pudiera entregarle el mensaje, Òrúnmìlà la convenció de que comiera, y así lo hizo hasta quedar satisfecha entregandole el mensaje después de esto.

En muestra de sus atenciones ella le confió los detalles de la misión que les tenían preparada a todos al día siguiente. Ella le aconsejo que le pidiera a Olódùmarè tres favores especiales además de cualquier instrumento que tomara de la habitación preparada por Olódùmarè para la misión. Él debía pedir el camaleón (Alagemo ), la gallina multicolor de la casa de Olódùmarè y la bolsa especial que Olódùmarè tenía (Akpominijekun). Después veremos el significado de esta petición especial, al fin de cuentas Arugba le dijo a Òrúnmìlà que si lo deseaba podía persuadir a Dios que la dejara acompañarlo en su misión, con estos últimos consejos Arugba termino su misión y regreso a su casa.

A la mañana siguiente todas y cada una de las divinidades se fueron reportando en el Palacio Divino de Olódùmarè. Tan pronto como iban llegando, Olódùmarè les ordenó que prosiguieran en su viaje a la tierra sin regresar a sus casas. Las primeras divinidades en llegar a la tierra inmediatamente se dieron cuenta que no había donde pararse, que todo estaba lleno de agua, solo estaba una palma que tenia sus raíces en el cielo y era la puerta de salida del Cielo. Conforme iban llegando se iban quedando en las ramas de la palmera ya que no había donde quedarse.

Antes de salir del Cielo, cada una de las divinidades recogió de la habitación del Palacio de Olódùmarè todos los materiales e instrumentos de su elección. Son los mismos instrumentos que los iniciados en el culto de cada divinidad usa para ese día.

Para cuando llego Òrúnmìlà al Palacio de Olódùmarè, todos los demás ya habían salido. Cuando se presento ante Olódùmarè, él también recibió las órdenes de marchar hacia la tierra inmediatamente, se le informó que podía recoger cualquier instrumento que estuviera en la habitación sin embargo, todos los instrumentos disponibles habían sido ya elegidos por los demás y lo único que quedaba era el caparazón de un caracol con el cual tubo que quedarse. Le pidió a Olódùmarè que ya que no quedaba nada en la habitación le diera:

• El camaleón - la criatura más vieja en la casa de Olódùmarè para que lo aconsejara en los problemas de habitar la tierra.
• El beneficio de la gallina multicolor de la casa del padre.
• La Bolsa Divina que le pertenece al padre, para ahí guardar las cosas que estaba recolectando.
• El privilegio de ir a la tierra en la compañía de Arugba, para que le recordara las leyes y reglas del cielo.

Sus cuatro deseos fueron concedidos. Cuando ya se iba en camino recogió cuatro diferentes plantas, que los sacerdotes de Ifá usan para todas sus preparaciones, todavía en el presente. También recogió todo tipo de plantas y animales que encontró en el camino. Guardó toda su colección dentro de la Bolsa Divina pues tenia la misteriosa capacidad de guardar cualquier cosa en ella sin importar tamaño al igual de producir cualquier cosa que se necesitaba.

Cuando llegó a la puerta de salida hacia la tierra, se encontró a todas las demás divinidades colgando de los brazos de la palma, el tampoco tubo otra opción mas que acompañarlos. Después de estar ahí parado en una rama por algún tiempo, Arugba desde adentro de la Bolsa Divina donde se encontraba escondida le aconsejo, que volteara hacia abajo el caracol dentro del agua ya que este contenía la base de la tierra y esta haría el suelo duro. Òrúnmìlà que desconocía el contenido del caracol, pues lo había recogido por ser lo único que quedaba en la habitación Divina ya que los demás lo habían ignorado.

Ninguno de ellos, a excepción de Arugba, sabía que en él estaba el secreto de la Tierra.

Cuando Òrúnmìlà volteo la boca del caracol hacia el agua el contenido de arena calló sobre el agua y esta empezó a burbujear. En poco tiempo la arena empezó a apilarse alrededor del pie de la palmera, ya que se habían formado varios montículos de arena, Arugba desde la bolsa aconsejo a Òrúnmìlà que sacara la gallina multicolor y la soltara sobre ellos para que se extendieran. Es la misma operación que hasta la fecha realiza la gallina.

Después de que la tierra fue extendida en una área grande, las otras divinidades que estaban asombradas ante lo que Òrúnmìlà había hecho le dijeron que se bajara y pisara la tierra para estar seguros que los soportaría a todos ellos.

Una vez más Arugba, le aconsejo desde adentro de la bolsa, que pusiera al camaleón sobre la tierra primero, lo cual hizo, por eso es que hasta la fecha camina con mucho cuidado por miedo a que la tierra se colapse bajo sus pies, pero la tierra se mantuvo firme.

Tan pronto como Òrúnmìlà se aseguro que la tierra era firme, se bajo de las ramas de la palma y empezó a sembrar las plantas que traía con él del Cielo. Después de esto, las divinidades una a una fueron bajando a la tierra.

Por eso es que la palma, la primer creación la cual tiene sus raíces en el cielo, es respetada por todas las divinidades. Es la raíz de su genealogía. Todas las divinidades bajaron de ella y se esparcieron por la tierra para fundar sus propias moradas en diferentes partes de la tierra.

Òrúnmìlà, siendo el mas joven de las divinidades, se quedo a servir a las divinidades mayores por turno, le sirvió a Ògún, Sàngó, Olókun, Eziza etc. En el transcurso de este tiempo una de las divinidades se apoderó de Arugba, perdiendo de esta manera a su confidente y consejera.

Cabe mencionar en este momento que el proceso de iniciación al Ifismo, la religión de Òrúnmìlà, es un intento de conmemorar este proceso de dejar el Cielo y llegar al mundo a través de la palmera. La mujer que lleva los ikines sobre la cabeza en Igbodù es llamada Arugba. En vista del hecho que Òrúnmìlà nunca se caso con Arugba, no es aconsejable para ningún iniciado en Ifá casarse con la mujer que lo siguió a Igbodù. Por el mismo motivo no es aconsejable usar a la esposa para la ceremonia, ya que será retirada de su lado, ya sea por la muerte o por otros.

La presencia de Arugba creo muchos problemas entre las divinidades ya que ella era la única mujer, todos y cada uno de ellos peleaba para retener a Arugba. La lucha por Arugba pronto saco lo peor de cada divinidad. Los mas feroces, llamados, Sàngó, Sànpònná, Ògún etc., pelearon unos con otros con todas las armas a su disposición, existía una confusión completa, la cual originó una actitud mordaz entre ellos. Mientras tanto, Òrúnmìlà fue el primero en regresar al Cielo a reportarle a Olódùmarè, que la función de guardián de Arugba se había perdido entre las divinidades por que había sido raptada de la compañía de Òrúnmìlà con el cual había bajado al mundo.

Todas las divinidades se habían establecido con los instrumentos adquiridos en la habitación del Cielo, por su parte, Òrúnmìlà había perdido el uso de los que el tenía incluyendo la Bolsa Divina, pues ya no contaba con el consejo de Arugba, y no sabía que uso darles. Después de una vida de penuria y de privación, decidió regresar al Cielo y preguntarle a Dios porque la vida en la tierra era tan dolorosa y diferente que en el Cielo; ni siquiera las cuatro plantas que había traído del Cielo no le eran de ayuda, aunque son las mismas que se usan en la iniciación de Ifa y en la preparación de medicinas hechas por Òrúnmìlà hasta el día de hoy.

Cuando llego el momento de Òrúnmìlà de regresar al Cielo, fue al pie de la palma y trepo hasta los brazos de ella y de ahí regresó al Cielo. De regreso en el Cielo, el fue uno de las pocas divinidades en ver lo último de la existencia física de Olódùmarè. Olódùmarè, que nunca se enojaba o perdía el control, estaba verdaderamente molesto al ver a Òrúnmìlà. Òrúnmìlà le pidió perdón por ver lo ultimo que quedaba de su existencia corpórea, del cuello para arriba, explicando las dificultades que había tenido en la tierra en las manos de sus hermanos las divinidades, se quejo con sorpresa de que las reglas del Cielo no estaban llevándose acabo en la Tierra.

Después de escuchar el reporte de Òrúnmìlà, Olódùmarè lo autorizó a quedarse en Cielo y mandar a Obstáculo, la mas poderosa de todas las divinidades, (Elenini) a verificar el reporte de Òrúnmìlà.

Cuando Elenini llego a la tierra, pudo presenciar de cerca lo que hacían las divinidades que estaban aún en la tierra. No solamente estaba satisfecho y de acuerdo con el reporte de Òrúnmìlà sino que temía que con la de privación que prevalecía, las divinidades terminaran en guerra entre ellos mismos.

 

Àború, Àboyè, Àbosíse.

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Ilé Abomalé Ifá - Òrìsá. | e - post: osawo@ileabomale.com
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