El principio del fin de la Divinósfera.


Ikú (muerte) y Owo (dinero) lograron tener éxito en romper la firmeza de las divinidades ya que por causa de ellos, ignoraron totalmente las leyes del Cielo cuando llegaron al mundo. Llegó el turno de la divinidad mas fuerte Elenini(obstáculo) o Abuku (desgracia) de llegar y terminar con las divinidades.

Salió del Cielo con Akpo-minijekun para recoger a todos ellos y llevarlos de regreso. Mientras tanto Òrúnmìlà, hizo su registro diario por la mañana y vio la catástrofe que se acercaba, fue aconsejado por Ifá que preparara un gran banquete para un visitante muy poderoso que venía del Cielo, le dijeron que aparecería una señal en el horizonte tres días antes de la llegada del visitante. El día de la llegada del visitante tenía que recoger todas sus flores y bailar en procesión de su casa a la plaza del pueblo donde ellos debían de bailar y cantar alabanzas al visitante presagiado. Ahí debía de invitar al visitante a su casa al banquete. Esta era la única manera de que se salvara de la catástrofe inminente.

Hizo lo que le aconsejaron. Cerca de siete días después vio una estrella que aparecía en el firmamento y se dio cuenta que el visitante venía en camino. Hizo los preparativos que le dijeron, no sabía él que el visitante ya estaba en el mundo. La divinidad Abuku (desgracia), la más poderosa de todas ya estaba en el mundo.

Al primer lugar que llegó y se presentó fue la casa de Ògún. Encontró a Ògún en su taller y rápidamente lo convirtió en una hoja y lo metió en una bolsa, hizo lo mismo con todas y cada una de las divinidades en los siguientes tres días. Al tercer día que ya había aprisionado a todos en su bolsa era el turno de ir por Òrúnmìlà.

Cuando se dirigía a la casa de Òrúnmìlà se encontró una gran procesión de cantantes y danzantes. Le dieron kola para comer y agua para beber llamándolo Baba (padre) de todos ellos y la divinidad más cercana a Olódùmarè. Por primera vez desde su arribo a la tierra, Abuku sonrió. Òrúnmìlà se acercó y lo invitó al banquete que había preparado para él. El los siguió, he iba a la cabeza de la procesión cantando y bailando. Al llegar a casa de Òrúnmìlà, el visitante del Cielo fue elaboradamente atendido con toda la comida y estaba muy feliz. Al terminar el banquete hizo hincapié que si todas las otras divinidades hubieran sido tan magnánimas como Òrúnmìlà, el Cielo no estuviera repleto de noticias de tantas atrocidades cometidas sobre la tierra. Le dijo a Òrúnmìlà y a sus seguidores, que Olódùmarè no había diseñado el mundo para ser el antónimo sino el sinónimo del Cielo, les informó que Olódùmarè había determinado mejor la destrucción del mundo que permitir que continuaran avergonzando la imagen y bondad de Olódùmarè.

El se preguntaba si Òrúnmìlà con su sabiduría podía hacer del mundo un lugar mejor, le contestó que no era un trabajo fácil pero que continuaría haciendo lo mejor que podía. Con esto, Abuku le entregó la bolsa donde estaban todas las divinidades y proclamó que de ese momento en adelante el tenía autoridad sobre todas ella. Esto explica por que solo los adivinadores que tuvieron éxito son aquellos que tienen el apoyo y cooperación de Òrúnmìlà, hasta el día de hoy. Siendo un sacerdote de Ògún, sacerdote de Olókun, sacerdote de Sàngó,.. etc, a menos que tengan su propio Ifá, no tienen la bendición del Cielo y se convierten en víctimas de todo tipo de Elenini (obstáculos) o Abuku (desgracias).

 

Àború, Àboyè, Àbosíse.

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Ilé Abomalé Ifá - Òrìsá. | e - post: osawo@ileabomale.com
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