ÒSÓÒSÌ


Ósóosi es el espíritu del sendero en la tradición religiosa del Oeste de África llamada Ifá. La palabra Ósóosi es el nombre dado para describir una compleja convergencia de las fuerzas espirituales que son elementos claves en la cosmología de Ifá.
Esas fuerzas espirituales que forman los cimientos del rol de Ósóosi en el reino espiritual se relacionan con la búsqueda del equilibrio entre si mismo y el mundo. Òsóòsì es el òrìsà de la caza, pero también de la vigilancia, actuando como un policía que protege los habitantes de una zona.

Por esto junto con Ògún y Èsù-Elégbára se le debe hacer un altar a Òsóòsì para que también proteja a los habitantes de un lugar, siendo que en este caso los protegerá de las fieras, de las brujerías y de los ladrones.
Es también el dueño de las cárceles, quien pone en libertad o encierra a alguien. Por otro lado como cazador, es quien trae la abundancia de alimentos, principalmente carne. Históricamente habría sido uno de los reyes de Ketu.

A Òsóòsì le pertenece el leopardo y los animales de caza. Òsóòsì recibe chivos, pescado, ñame, maíz, porotos, entre otras ofrendas. Come junto con Ogún y Èsù-Elégbara, de ahí que sus alimentos son parecidos (los comparten), siendo que los tres son compañeros inseparables, pertenecientes además al Klan de los guerreros y teniendo en común un culto conjunto en las regiones del oeste de Nigeria. A pesar que a Òsóòsì lo equiparamos con Ode, pues poseen casi las mismas funciones y características, se trata en realidad de dos entidades distintas. Las diferencias son que Òsóòsì es un òrìsà de Ketu, en tanto Ode es de orígen Egba-Egbado.

Los hijos de Òsóòsì constituyen el prototipo de lo que fue el cazador primitivo, hombres vivos rapidos siempre alertas, llenos de iniciativa. Aman el cambio y las nuevas empresas. Son hospitalarios y amantes de la buena familia. Se saluda levantando la piena izquierda y se imita con las manos la acción de tirar con una flecha. Òrìsà mayor, hijo de Yemònja, patrón de los que tienen problemas con la justicia, mago, adivino, guerrero, cazador y pezcador.

Òsóòsì es el mejor de los cazadores y sus flechas no fallan nunca. Sin embargo, en una época nunca podía llegar hasta sus presas porque la espesura del monte se lo impedía. Desesperado fue a ver a Òrúnmìlà que le aconsejo que hiciera ebo. Òsóòsì y Ògún eran enemigos porque Èsù había sembrado cizaña pero Ògún tenía un problema similar. Aunque nadie era capaz de hacer trillos en el monte con más rapidez que él, nunca conseguía matar a sus piezas y se le escapaban, tambien fue a ver a Òrúnmìlà y este le marcó ebo. Fue así que ambos rivales fueron al monte a cumplir con lo suyo, Òsóòsì dejó caer su ebo arriba de Ògún, que estaba recostado a un tronco. Tuvieron una discución fuerte pero Òsóòsì se disculpó y se sentaron a conversar, comentaron sus problemas y mientras conversaban a lo lejos vieron un venado, rápido como un rayo Òsóòsì se incorporó y le tiró una flecha que le atravesó el cuello dejándolo muerto, ya ves suspiro Òsóòsì, no lo puedo coger. Entonces Ògún cogió un machete y en menos de lo que canta un gallo abrió un trillo hasta el venado.

Muy contentos, llegaron hasta el animal y lo compartieron dandose cuenta de que separados no eran nadie, entonces hicieron un pacto en casa de Òrúnmìlà. Es por eso que Òsóòsì el cazador siempre anda con Ògún el dueño del hierro.

Las escrituras Ifá establecen que la transformación siempre se da poco a poco, un paso lento a la vez, incrementándose muy despacio. Ósóosi es descrito generalmente como una persona paciente y persistente. En el Oeste, el ritual mágico es casi siempre visualizado como la reparación instantánea del problema. Si sus resultados no son inmediatos y milagrosos, entonces no parece ser magia. Ifá lo toma desde el punto de que la magia es el resultado de una voluntad inquebrantable y una determinación enfocada en la solución de algún problema. Para que este proceso sea efectivo, debe de haber una voluntad que objetivamente evalúe y descarte aquello que no está dando el resultado deseado. Ósóosi nos ayuda a mantener nuestra atención enfocada en la meta deseada para que así nos concentremos en encontrar una solución efectiva.

El viajero que caza gamos en el bosque continuamente debe de permanecer por horas o días, permaneciendo sin moverse en un punto antes de que puede alcanzar su objetivo. En momentos, el crecimiento espiritual requiere de un nivel igual de concentración, determinación y paciencia.

 

Oríkì Òsóosì
(Alabando al espiritu de la caza)


Iba Òsóòsì.
Yo le rezo al espiritu del que marca un camino.

Iba ologarare.
Yo le rezo al jefe de el mismo.

Iba Onibebe.
Yo le rezo al dueno del banco del rio.

Iba Osolikere.
Yo le rezo al mago del bosque .

Ode ata matase,
El cazador que nunca pierdo.

Agbani nijo to buru,
El espiritu sabio que ofrece muchas bendiciones.

Oni ode gan fi di ja,
El dueño del ave que me guia para sobreponerme del miedo.

A juba.
Yo te saludo.

Ase.


Ilé Abomalé Ifá - Òrìsá. | e - post: osawo@ileabomale.com
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