OYA


 

Oya u O'yansa. Orisá femenino, no es la dueña del cementerio como muchos creen, aunque es uno de sus odunes. Representa el aire puro, es uno de los cinco elementos fundamentales, es el río Niger, además es feisita (secretaria) de Olódùmarè y de Òrúnmìlà, es campesina, cazadora muy hábil, sale de cacería con Òde y Òsóòsì, es dulce y terrible a la vez, estuvo cazada con Ògún y la dejó, tuvo un hijo con el llamado Arona, vivió con Òsóòsì y tuvo una hija. Vivió con Olókun y tuvo un hijo que se llamó Èsú Elaketu, vivió con Sàngó con este tuvo a los Ibeyis. Oya tiene una hermana mayor llamada Ayao (Ajao), que es hija de Boromu y Borosia (las corrientes aereas y las corrientes marinas), tiene otra hermana llamada Ayalaketu (tuerta), que vive en el cementerio. Oya es comerciante, dueña de la plaza, aprendió los complejos del comercio en los pueblos y ciudades de Obba Nàni.

Oya es hija de Oye y Afábile, esta última es camino de Obàtálà, la crió Baba Afebile, que es un Obàtálà muy viejo que no se hace y vive en la atmosfera, manteniendo el aire puro para la vida de los hombres por mandato de Olódùmarè, los Arará le llaman Adañe Kurene. Oya es la verdadera dueña de Ogue, los cuales se le entregan a Sàngó en señal de alianza, su Ogue se monta con los tarros de la chiva del asiento de Oya y del chivo de Èsú.

La divinidad Oya, es llamada tambien O'yansa y sus vestidos simbólicos comprenden una corona en que las franjas de perlas le disimulan el rostro. Adorno reservado a los reyes Yorùbás y Nagos, ella lleva un sable y una cola de caballo en signo de dignidad, sus danzas son guerreras, ella imita con sus movimientos las tempestades y los vientos desencadenados, baila también con los brazos extendidos y las manos hacia adelante como si rechazara a los Égún. Entre los Fons es llamada Avesán.

En Dahomey es llamada Adañe Kuruñé que significa corajuda, cadavérica.

Sus principles atributos son sopera pintada de nueve colores (menos el negro), una corona de nueve puntos de la cual caen nueve piezas: Una guataca, un pico, un arco y una flecha, un rayo, una guadaña, un palo, un azadón, un rastrillo y un hacha. Lleva nueve manillas de cobre, piedras y cauries.

Sus collares son: Matipó punzó y marrón con rayas negras y blancas. Para otros, cuentas lilas con rayas amarillas. En otros Iles son negras y blancas (nueve negras y nueve blancas) hasta ser nueve de cada cual.

Aborrece el carnero y constituye tabú para sus seguidores. Oya dejó de comer abo para salvar a los Ibeji, (sus hijos), por eso los hijos de Oya no comen Abo. Oya se unió indisolublemente con Osun y se dice no hay Oya sin Osun ni Osun sin Oya, es decir Oya tonti (acompaña) Osun, Osun tonti Oya.

Además prohibe la calabaza, el aceite de sémola de maíz y a las mujeres, la manipulación de sus atributos cuando están menstruando. Gusta de comidas como el arroz blanco con berenjena y bollos de frijoles de caritas. Sus animales predilectos son las chivas, palomas, gallinas, guineas y codornices, su plato predilecto es el pastel o razupo de frijoles.

En tierras africanas Oya es la diosa del río Níger y la leyenda dice que ella fue una de las esposas de Sàngó y su favorita. Oya decidió poner fin a su vida cuando se sintió desilusionada a consecuencia del ignominioso final de la carrera de su esposo. Esto lo hizo adentrándose en el seno de la tierra en el pueblo de Irá. Constituye un acertijo el hecho de que los Yorùbás llegaran a asociarla a ella con el Níger.

Cuenta un mito que entre todas las esposas de Sàngó sólo Oya decidió acompañarlo en su viaje a Tapa (Nùpe) su casa materna. Fue un largo viaje, pero el valor le falló a Oya en un lugar llamado Irá, su pueblo natal, al que no volvería a ver si mantenía su amor por su esposo y persistía en seguirlo hasta el final. La perspectiva de residir entre extraños, en una tierra extraña, entre gente que hablaba otra lengua y además el dejar a sus padres y su casa para siempre se apoderó tanto de ella que la hizo vacilar y finalmente desistir de su empeño. Por esta decisión Oya se avergonzó y determinó no regresar a Oyó, permaneciendo en Irá. Al enterarse del suicidio de su amado esposo, fue tan duro el golpe que ella también decidió suicidarse. Se le deificó y le pusieron su nombre al río Níger, al cual se le denominó Odo Oya.

A Oya se le atribuyen los tornados y las violentas tormentas que destruyen árboles y derrumban altas torres y casas. Esto representa su disgusto. Dos espadas desenvainadas y los cuernos de un búfalo es Ia imagen que representa a Oya entre los Yorùbás. Sus seguidores se distinguen por un particular collar de cuentas rojas siempre alrededor del cuello.

Existe un mito sobre esta deidad, según el cual, Oya fue un antílope que se transformó en mujer.

Cada cinco días cuando iba al mercado en el pueblo, se quitaba su piel en el bosque y la escondía en un arbusto. Un día Sàngó la encontró en el mercado, le impactó su belleza y la siguió al bosque, vio entonces cuando se puso la piel y se convirtio en un antílope. Al siguiente día de mercado, Sàngó se escondió en el bosque y después que Oya se convirtió en mujer y fue al mercado, tomó la piel, la llevó a su casa y la ocultó en las vigas. Cuando regresó al bosque se encontró a Oya, quien trataba desesperadamente de encontrar la piel. Sàngó la llevó a casa a donde sus otras dos esposas. Òsún y Obba, estas aún no le habían parido ningún hijo. En cambio muy pronto Oya se convirtió en la madre de gemelos. Llenas de celos, las otras dos esposas preocupaban diariamente a Sàngó, preguntándole por el secreto de la nueva mujer ¿De dónde venía? ¿Cuál era su familia? Al final Sàngó cedió. Le dijo a una de sus esposas cómo había encontrado a Oya, haciéndole jurar que guardaría el secreto. Sin embargo, las mujeres comenzaron a cantar una insidiosa y burlona canción: Ella come, ella bebe y su piel cuelga de las vigas.

Oya se excitó mucho al oír estas palabras. En cuanto estuvo sola buscó en las vigas, encontró su piel, se convirtió en antílope y huyó al bosque. Cuando Sàngó regresó la persiguió y trató de hacerla regresar a él. Desafiadora, lo atacó con sus poderosos cuernos, pero Sàngó la aplacó, poniendo un gran recipiente de razupo de frijoles frente a ella. Contenta con el ofrecimiento de su comida favorita. Oya hizo las paces con Sàngó y le dio sus dos cuernos. Cada vez que la necesitaba, sólo tenía que golpear un cuerno contra otro y ella venía en su ayuda.

Cada vez que hay una tormenta fuerte con árboles arrancados de raíz o grandes ramas partidas y los techos de las construcciones arrancados, los yorubas creen que Oya, la esposa de Sàngó, está en acción. Se cree que ella precede o acompaña a su esposo cuando hay una tronada.

Cuando usamos la palabra Ayaba (reina), refirièndonos con respeto a Oya, se piensa que es por ser la esposa de Sàngó. Las mujeres eran muy poderosas en la sociedad Yorùbá, uno de los mejores ejemplos es Oya, quien era màs que una reina y esposa de Sàngó, tambièn gobernaba Irá. La siguente canciòn habla de eso.

Oya dolú,
Ègán ò royin.
Oya dolú,
Ègàn ò royin.
Ègàn ò mò le wí pé kóyin má se dùn o.
Oya dolú,
Ègàn ò royin.

Oya se ha hecho poderosa
La burla no afecta la miel
Oya se ha hecho poderosa
La burla no afecta la miel
La burla no puede evitar que la miel sea dulce.
Oya se ha hecho poderosa
La burla no afecta la miel.

Oya obtuvo el poder por derecho propio. Ella fue una mujer más poderosa que el marido. Estaba casada, tenía hijos, era madre, y era el Òrìsà mas poderoso de todos. Sàngó tenía que buscar la medicina y un antídoto para Oya. Eso es lo que dice la canción que sigue.

Sàngó ti róògùn Oya se,
Sàngó ti róògùn Oya se,
Olúbáñbí, Àfonjá, Ewélére o.
Sàngó ti róògùn Oya se.

Sàngó ha encontrado el antídoto para Oya,
Sàngó ha encontrado el antídoto para Oya,
Olúbáñbí, cuyos otros nombres son, Àfonjá y Ewélére o.
Sàngó ha encontrado el antídoto para Oya.

 

Oríkì Oya
(Alabando al espíritu del viento)

Oya yeba Iya mesa Oya, Òrun afefe Iku lele bioke,
Oya, madre de Oyo, el viento de los Cielos baja a los antepasados.

Ayaba gbogbo le’ya obinrin,
Reina de todas las mujeres.

Ogo mi ano gbogbo gún, Òrìsà mi abaya Oya ewa O’yansa.
Protéjame siempre con su medicina poderosa, la reina es mi espíritu guardián. Espíritu del Viento y madre de los nueve ancestros principales.

Ase.


Ilé Abomalé Ifá - Òrìsá. | e - post: osawo@ileabomale.com
Copyright © 2009