SÀNGO


Es uno de los Òrìsà más contraversiales del panteon yorùbá .

Esta catálogado como el Dios del Fuego y del Rayo, es aficionado al baile, a (Ayan) caoba y al sexo, sus colores son el blanco y el rojo, sus comidas prediléctas son el quimbombo (ilá), el carnero (àgbò), la jicotea (ìjàpá), el gallo (akuko), la gallina de guinea (etu), los platanos frutas de todo tipo (ogede),el aceite de palma (epo), el colorante vegetal osun, las semillas de ñame, la semilla del orógbó, las plumas de avestruz, el mamey, la harina de ñame y el maiz.

Su forma mas representativa son las èdán- àrá o piedras de rayos las cuales son el símbolo de el conflicto que tuvo en el signo de Ìretè Òsá con uno de sus discipulos que lo sustituyo y en esa ocasion tuvo que hacer la magia de transformar a seis de sus soldados en èdán- àrá para demostrar su identidad robada y recuperar su trono. Se dice descendio a tierra en el signo Òkànràn Méjì y lleva seis piedras u ota.

La secta que se dedica directamente a su culto se le denomina Magba. Es hermano de Abòkún, Òranmiyàn y Dada Igbayin. Su trono es custodiado por Obakolaba. Es hijo de Ayalua o Ìyàmase quien lo tuvo en el fondo de los oceanos de donde surgio. Se relaciona mucho con Ekùn, el leopardo. Respeta la calabaza por ser esta la que en el odu Òbàrà Méjì le dio el áse de la sagrada palabra de Olódùmarè, la cual posee.

Es el padre de los Ibeji, los cuales tuvo con Osun. Sàngó al ver que su esposa habia parido Ibeji golpeo a Osun pues creyo que eso se debía a una bigamia de esta. Osun tomo a los Ibeji y los dejo debajo de una mata de malanga de donde los recogio Oya, la cual posteriormente los crío. Osun en su huida llego a donde Òrúnmìlà y ya allí tuvo al llamado Idewú (el trillizo).


Òrúnmìlà al llegar Sàngó trás Osun sentencio que desde ese dia se pondria el ewe ikoko en el Igbódù Òrìsà para recordar a los Ibeji y que se pondria siempre un racimo de platano para recordarle a Sàngó que debia aprobar el Òrìsà que se estuviese asentando. En el odu Òkànràn Òyèkú, aparece el hecho de que los omo Sàngó deben ser sometidos a una ceremonia especial para anular de estos la accion de Òranmiyàn, considerado un hermano de Sàngó que representaria la sombra y que se manifiesta precisamente en una sombra que los omo Sàngó observan de vez en cuando por detras de ellos. La anulacion de esta sombra es necesaria para buscar un asentamiento en la vida de los hijos de este Òrìsà.

Cuenta una leyenda historica que Sàngó fue el cuarto Rey de la ciudad yorùbá de Òyó y junto con Obàtálá el Rey de los Igbo mantenia una guerra territorial contra Odúdùwà el Rey de Ifè.

Diariamente los guerreros de Obàtálá disfrazados con hojas secas de palma (mariwo) asediaban el territorio de Ifè y hacian huir a los pobladores de esa region, pues estos creian que los asaltantes eran fantasmas. Mucho antes de las hostilidades, uno de los capitanes del ejercito de Odúdùwà, mantuvo relaciones amorosas a escondidas con una de las hijas del monarca de Igbo. Un dia, despues de que se desatase el conflicto. La hija de Obàtálá le confeso a su amante, que las huestes de su padre no eran fantasmas ni espiritus, sino hombres disfrazados con mariwo. Al enterarse Odúdùwà de la realidad, ordeno incendiar los campos en el momento del ataque, con lo cual salieron cubiertos de fuego los atacantes. Acto seguido, Odúdùwà paso a la ofensiva y ocupo rapidamente la ciudad de Igbo, destronando a Obàtálá y quedando este libre, pero sin reino. Poco antes del salto final a los Igbo.

Obàtálá habia enviado emisarios al reino de Òyó para pedirle su apoyo militar a Sàngó el cual ni se inmuto, pues estaba con sus tres concubinas, Oya, Oba y Osun.

Odúdùwà emprendio el ataque contra la ciudad de Òyó y Sàngó antes de verse capturado incendio su casa y huyo, horcandose posteriormente en una caoba (Ayan). Sus concubinas se suicidaron porque era ley hacerlo si el Rey moria. Los seguidores de Sàngó al enterarse de la muerte de su Rey comenzaron a gritar: Sàngó Oba koso (El Rey no se ahorco), frase que continúa hasta hoy dia cuando mencionamos el nombre de Sàngó.

Cuenta la leyenda que donde sus concubinas se suicidaron, el rio se subdividio en tres afluentes que hoy dia llevan sus nombres: Odo Osun, Odo Oya, Odo Oba. A la muerte de su Rey, los pobladores de Òyó continuaron haciendo resistencia al ataque de las huestes de Odúdùwà y cogieron toda la polvora que los Fulani le habia obsequiado a Sàngó, las metieron en unas guiras secas y las hicieron explotar, cosa que hizo retroceder al ejercito invasor. Además se dice que acto seguido comenzo una terrible tormenta de rayos y centellas y todos asustados creyendo que era la ira desatada de Sàngó, comenzaron a decir:


Kawo kabie sile Sàngó
(Bienvenido a la tierra, Sàngó.)


Otra leyenda nos cuenta que, Sàngó reinaba como cuarto Rey de Òyó, al este de la actual Nigeria. Se mantuvo durante siete años en el poder. A pesar de los altibajos de su gobierno, se le atribuyen muchas campañas victoriosas. Sin embargo, sus éxitos no se debían exclusivamente a su gran heroísmo, sino también a determinados dones mágicos, por la boca y la nariz podía echar fuego y humo, lo que hacía huir a sus enemigos y ser temido por sus subordinados. Entre sus artes mágicas se encontraba también un procedimiento para originar el rayo.

Cuenta la mitología que un día subió en compañía de sus hombres de confianza al monte, al pie del cual se encontraba su palacio. Durante el camino decidió de pronto que debía poner a prueba su medicina de rayo, porque dudaba de su eficacia, se produjo una tormenta, desde el cielo se dispararon rayos y en muy pocos segundos convirtieron el palacio en un mar de fuego. La mayoría de sus mujeres y todos sus hijos fueron víctimas de las llamas. Con el corazón destrozado Sàngó abdicó. Dejó Òyó, para buscar refugio en Elempe, al norte de la tierra Nupe de su abuelo materno. Sus súbditos recurrieron incluso a la violencia para hacerle regresar. Sin embargo Sàngó dirigía su espada contra todo el que se le interponía. Le prometieron sustituir las mujeres perdidas, de forma que volviera a tener hijos, pero nada pudo hacerle cambiar de opinión. De manera que, acompañado de unas pocas personas de su confianza, entre ellas su mujer preferida, Oya, se dirigió hacia Elempe.

Durante el camino sus acompañantes no tardaron en lamentar haberle acompañado y dieron media vuelta. Incluso Oya, su fiel esposa, perdió el coraje cuando llegaron a Ira, su ciudad de origen. Solo, Sàngó tampoco quería seguir, pero su orgullo le impedía dar marcha atrás. Así pues decidió poner fin a su vida. Sobre la manera en que hizo efectiva su decisión existen varias historias. Una versión legendaria no le permite una muerte normal sino que le hace penetrar en el suelo; en Koso, mientras permanecía sentado bajo un árbol de la manteca (Butyrospermum parkii), rayos y truenos sacudieron súbitamente la tierra, en la que se fue hundiendo poco a poco.

Oríkì Sàngó
(Alabando al espíritu del relámpago y el trueno)


Alaafin, ekun bu, a sa
Alaafin, rey de Òyó quien gruñe como un leopardo y hace a la gente correr lejos.

Eleyinju ogunna
Al que los ojos le brillan como fuego encendido.

Olukoso lalu
Olukoso, el famoso de la ciudad.

A ri igba ota, segun
Quién utiliza centenares de cartuchos para ganar la victoria en la guerra.

Eyi ti o fi alapa segun ota re
Quién utilizó los pedazos de paredes quebradas para derrotar a sus enemigos.

Kabiyesi o
Te honramos.

Ase


Ilé Abomalé Ifá - Òrìsá. | e - post: osawo@ileabomale.com
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